jueves, 26 de agosto de 2010

¿Qué estás haciendo por tu Patria?

En cierta ocasión escuché que la palabra "patria" quiere decir "la tierra donde nacieron tus padres" y que erróneamente se ha relacionado con cuestiones como el gobierno de un país.

Al hablar de Patria en lugar de país, afloran sentimientos no racionalizaciones. Es algo que llevamos en el corazón, más que en un certificado de nacimiento. Nuestra patria es como una marca personal.

En estos tiempos que estamos viviendo una crisis social, es fácil caer en el error de ver los problemas como ajenos a nosotros. Somos los primeros en juzgar, en señalar lo que está mal en el afuera, en los gobernantes corruptos y desinteresados y en la criminalidad que va en aumento. Pero es momento de hacer un alto y comprender el mensaje que se nos está enviado. Los gobernantes y criminales surgen de la sociedad y la sociedad somos todos. Esto se puede observar al decir que el narcotraficante es el amigo del primo y el tío del vecino es diputado.

No es posible quedarse sentado, maldiciendo a los demás y esperar una solución, mientras continuamos exactamente con nuestro mismo estilo de vida, sin considerar realizar un cambio.

Algo ha ido sucediendo en la sociedad mexicana desde mucho tiempo atrás que se nos considera como "fácilmente corruptibles". Si esto es así, es porque nuestros valores están trastocados y no nos detenemos a pensar en el bien común antes que el propio. No queremos a nuestra Patria aunque pregonemos lo contrario.

Esto lo vivimos enfocando nuestras prioridades y placeres en el dinero, los bienes materiales y el sexo. Siempre queremos más y si encontramos una manera más fácil y económica de conseguirlo, qué mejor. Así termina sucediendo que la gran mayoría compra mercancía pirata, da mordidas, acude a casas de apuestas, transita por las calles manejando ofensivamente, pasa los fines de semana emborrachándose o en tables, o pasa la vida haciéndose de ropa de marca, accesorios, autos, llenándose de objetos para llenar un vacío. estableciendo como prioridad el tener dinero para poder comprar. La sociedad, todos, estamos cayendo en un gran vacío existencial. Todo esto refleja nuestros valores, en lugar de pasar tiempo de calidad con la familia y amigos, realizar actividades culturales, conocer tu cultura y patrimonio para poder amarla, o realizar un servicio a tu comunidad.

Los jóvenes no quieren estudiar, y si lo hacen es a medias sólo con el objetivo de ganar dinero y no de prestar un servicio de calidad a la sociedad y así dejar huella.

Cuando alguien pasa sus fines de semana emborrachándose, yendo a tables o yendo de shopping, sus amigos piensan que es muy "chido", pero si alguien hace voluntariado en un hospital, un museo, una iglesia piensan que es un "pendejo" por gastar su tiempo y gasolina así.

¿Dónde están nuestros valores y prioridades?, ¿Por qué estamos generando tanta corrpución y delincuencia? La respuesta es fácil: Porque ponemos la responsabilidad de lo malo en el otro y sólo vemos por nuestro propio bien. Hemos creado una cultura altamente defensiva que termina convirtiéndose en ofensiva porque "no nos queda de otra" y porque "el que no tranza no avanza".

Es hora de verse en el espejo y ver a México en ti. No en el gobierno, no en la delincuencia. ¿Cuál es el ejemplo que das a tus hijos, familiares, amigos?, ¿Cuál es tu discurso de vida?, ¿Qué estás haciendo por tu Patria?

Vive tu vida de tal manera que sea un ejemplo de vida digna, honesta y servicial, y siembra la semilla a tu alrededor. Porque México se encuentra tocando fondo y es hora de hacer un alto y pensar qué vas a hacer por tu Patria.

Despotricar contra el gobierno no es suficiente. Hay que atacar el problema de raíz y sembrar la esperanza de brindarles una mejor Patria a nuestros hijos en un futuro. Vive como si realmente quisieras a tu Patria, con hechos, no sólo con palabras. No te acuerdes de ella solamente en los mundiales de fútbol y te sientas muy patriótico por hondear una bandera.

En este bicentenario, nuestra Patria clama por otra revolución, una revolución personal.

domingo, 4 de abril de 2010

Oda a un Ave


Ondea en el cielo con gracia innata

y se trasforma en elegantes líneas curvas.

Eres envidiable por transitar en dos mundos.

Tu fortaleza es metálica

y tu fragilidad es de plumas y porcelana.

Inundas el aire con oxígeno musical

y la perspectiva con pinceladas inauditas.

Eres alegría en momentos de pena

y mejoras la existencia con tu presencia.

Ojalá sepas perdonar por los maltratos milenarios.

Dios te guarde y te proteja

porque el hombre toma por sentado

a los seres pequeños pero escenciales.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Líquido

Llegué del cielo a este mundo, como supongo que llegan algunos, de una forma grácil y veloz, ya que al abrir mi visión, me encontraba ya posada en la hoja de un árbol.
Me sentí muy cómoda, la sentía como mi hogar y ella se acostumbró rápidamente a mí, con la facilidad con que los lirios se acostumbran a los sapos y las ramas a las aves.
Era feliz y por un tiempo pensaba que no necesitaba más, nada además de esa seguridad y comodidad simples. Eso y poder vivenciar por ese momento, que para mí era una vida, la belleza de la vitalidad de los demás seres. Porque si con algo me identifico yo es con la vida.
Sin embargo, me ganó la curiosidad y detenidamente, paso a paso, me fui deslizando para ver lo que se encontraba debajo de mi hogar.
Fue en ese momento que se produjo una gran exaltación en mí: miedo, regocijo, pero sobre todo, expectación. Había un mundo de seres iguales a mí. Me dediqué a observarlos por un rato y fue cuando me encontré con él. Noté que por fuera, todos somos exactamente iguales, pero por dentro poseemos partículas que nos hacen claramente diferentes. Y como somos transparentes, entre nosotros podemos ver algo de ese interior diferenciado.
Los momentos iban pasando por el tiempo y nos hicimos amigos. Él me invitaba a saltar de mi hoja y unirme con ellos, pero yo me sentía tan a gusto en mi hogar...y sentía miedo de perderme en aquella inmensidad de seres, ya que tal vez no estaría tan cómoda y habría peligros.
El sol iba subiendo en lo alto y comencé a experimentar una sensación de sofocamiento. Fue entonces cuando él se alarmó y me insistió en que saltara. Me decía que no tuviera miedo y que él me acompañaría en mi travesía.
Como la sensación de ahogo en mi hogar empezó a ser insoportable, accedí y salté.
Estando ya abajo, él se me unió y experimenté una sensación muy agradable, un gran confort. Pude ver con mayor claridad en su interior, y comprendí que era tan igual a mí, tan diferente a los demás, que llegué a pensar que lo distinguiría de entre la multitud aunque hubiera un océano entre nosotros.
Él me enseñó lo que había aprendido en su corta vida, me dio una gran seguridad y comenzamos a separarnos en ocasiones. No puedo negar que sentía un poco de temor cuando lo hacía, pero me daba la oportunidad de conocer a tantos seres, de experimentar tantas vivencias y aprender tantas cosas sobre la vida, la muerte, el amor, en fin, de las cosas importantes, que poco a poco comencé a separarme con más alegría.
Así pues, en ocasiones fuimos felices y a veces tristes, juntos y por separado, porque aunque seamos agua, somos dos gotas de agua diferenciadas que se pueden juntar y separar cuando lo decidan.
Y fueron esas separaciones las que hicieron que al volver a unirme a él, nuestra relación fuera tan maravillosa, por tener tanto que compartir y enseñar el uno al otro de lo que habíamos aprendido. Además, el conocer a otros seres, me hacía apreciarlo aún más por lo único y especial que era y volver a él era volver a mi hogar, con toda la calidez que eso implica.
Por lo que, el no tener la necesidad de tener que estar juntos todo el tiempo para estar seguros de lo que sentíamos el uno por el otro, sino que era una libre elección de ambos, es lo que hacía nuestro amor cada día más grande, y sobre todo, más estable.
Por no ser sólo un sentimiento, sino una decisión.

Dedicado a todos aquéllos que no viven en una co-dependencia y a quienes aman desde lejos.

jueves, 21 de agosto de 2008

Extraño


Como ave en el desierto, me encuentro en un hábitat que desconozco.
Veo a mi paso caras de diferentes tonalidades. Rasgos distintos a los míos.
Escucho voces que no comprendo.

¿Sólo se le podrá denominar como extraño a algo raro?
¿O también a algo que resulta desconocido?

La mayoría podría hablar un mismo idioma, pero cada cual habla con sus allegados en su lengua materna.
¿Será porque existen emociones e ideas que solamente se pueden expresar en el idioma de nuestra tierra?
¿Y si es así, qué tan confiable será lo que nos transmitimos en otro idioma que no es el nuestro?

La gente es amable, pero a distancia se observa que sus costumbres son distintas. Sus arquetipos ancestrales son diferentes a los míos.

Las hojas de los árboles son del mismo color.
La tierra tiene la misma consistencia.
Las gotas de lluvia se deslizan como hilos de cristal por las ventanas como en otras ventanas.
Pero... no se percibe el mismo aroma.
No se degustan los mismos sabores.
No se siente la misma calidez de mi hogar.


Sin embargo, cada día aprendo que mi hogar no es el mundo, sino que hay muchas ideas, costumbres, atuendos e idiomas diferentes y lo maravilloso es que, en esencia, todos somos iguales…todos tenemos el mismo repertorio de sentimientos.

sábado, 16 de agosto de 2008

Breve relato de un sueño

Julia entra a un nuevo empleo donde conoce a otra mujer, llamada Karen, a la cual considera interesante y altamente exitosa. Rápidamente nace un gran afecto hacia Karen y comienza a admirarla. Karen le insinúa que sería muy recomendable coquetearle al jefe y tratar de entablar una relación amorosa con él, ya que es un "gran partido", es "muy bueno" y todo esto le abriría puertas.
Por su gran admiración hacia ella, Julia le hace caso inmediatamente e inicia una aventura con su jefe. Después, se entera de que Karen también se acuesta con él, por lo que se siente dolida y confundida.
Cuando va a visitarla a su departamento para reclamarle, Karen se burla de ella, y lo que más le duele a Julia, no es tanto que se acueste con el jefe, sino que ve destrozado su sueño de haber entablado una gran amistad con otra mujer a la cual admirara.
Conforme escucha las burlas y risas de Karen, el dolor se convierte en enojo, el enojo en coraje y el coraje en ira. La ira pasa a ser ciega y Julia asesina a Karen pegándole en la cabeza con el pequeño perchero metálico, de toallas de mano, del lavabo del baño. Karen se cae en la tina, la cual pasa de ser blanca a roja en cuestión de segundos.
Julia se queda simplemente mirando el rojo que resalta en la blancura del baño del departamento de su ex-amiga.
A su mente sólo viene un pensamiento: El rojo es un bello e hipnótico color.
Fin del sueño.
(Simplemente fue algo que soñé ayer. Sólo añadí los nombres para no causar confusión. Porque en mi sueño, no los había).

Una disculpa

Solamente para ofrecer una breve disculpa por estos dos meses y medio de inactividad, los cuales se dieron debido a grandes cambios en mi vida, tal como refiero en mi entrada anterior. Muchas gracias a todos los que me han leído a lo largo de este recorrido y saludos nuevamente...Con mucho cariño: Diluna.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Horizonte sin destino


Miro al horizonte y desconozco si mi destino está sellado.

Veo un cielo negro cubierto de brillantes posibilidades en él.

Todo está dicho y nada es seguro.

Mi sentimiento es de angustia y de profunda alegría a la vez.

Mis sueños son felices y añorantes a la par.

Risas y nostalgia, emoción y temores.

Todo será nuevo e interesante, pero desconocido.
Cambio y temor, temor al cambio.

Personas que estarán lejos y nuevos rostros que se integrarán a mi esquema.

El comienzo de una nueva era.

En este cúmulo de años que llamamos vida.